En el funeral
quiero que todos apaguen
sus cigarrillos
en el ataud,
para que me recuerden
como el humo
que vuela y huye
que viene después
de una noche
de sexo sadomaso,
la raíz del vicio,
alimento de los dioses.
Humo sagrado de la misa
que todos oyen
y pocos entienden.
Al morir quiero
que el humo lo sientan todos
como lo sentí yo,
que vean sus semblantes
y manchen las nubes,
que filtren los lasers
en el humo
que emana de los infiernos.
En llamas deseo morir,
mi compañía: el humo.

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